lunes, 30 de diciembre de 2013

Fluctuaciones

Esos físicos que con sus ecuaciones se adentran hasta lo más profundo de la existencia, han decidido que la materia en todas sus formas procede de la nada.
¿Y para eso se ha necesitado tanto estudio?
Pero si ya lo habían dicho los ignorantes sabios de la antigüedad...
Todas las evidencias de la observación nos dicen que el Universo se expande. Por lo tanto, si pudiéramos viajar hacia atrás en el tiempo, llegaría un momento en que todo estaba más próximo, más junto, más apretado.
Pero por ese camino, el de viajar hacia atrás, podríamos llegar a un punto en que toda la materia debía estar muy apretada; tan apretada que se disiparía en un punto sin dimensión. ¿Una locura? ¿Un disparate?
No lo ha de ser tanto, pues para llegar a esas conclusiones se utiliza la herramienta más perfecta que el ser humano ha creado: La matemática.
La teoría más aceptada por la Ciencia en cuando a La Creación es el llamado Big Bang. Es algo así, según la Ciencia, como una fluctuación cuántica surgida de la nada. Nada menos.
Pero entonces la nada debe ser algo y, entonces, ya no es nada.
No es un galimatías. Es un problema que sobrepasa la física, que está más allá de ella, en la Metafísica. Si, es un problema que solo puede abordar la madre de todo conocimiento: La Filosofía.
Precisamente el conocimiento es algo que esa manada de maleantes denominados "políticos" es lo que menos quiere que posea el pueblo; incluso antes de la tan cacareada soberanía, incluso antes que el propio poder o el dinero. Por eso siempre harán lo posible por eliminarla de los planes de estudio. Y lo están consiguiendo.
Pues como decía, la nada, desde la visión de los más sabios, no debe ser tan nada, ya que es capaz de parir algo tan inmenso como el Universo, el Cosmos, el Todo, que no es sólo la materia, sino también el espacio y el tiempo. Y hasta los más ocultos pensamientos, que refiere el catecismo a cuenta de la omni sabiduría de Dios.
Esa fluctuación a la que los sabios achacan La Creación se ha diversificado, pero sigue actuando teniendo como fundamento la nada. También ese tipo de fluctuación ha sido denominada singularidad; singularidad matemática, aunque la Matemática, a pesar de Penrose, Hawkin y otros, no puede acceder a explicarla satisfactoriamente.
Porque es que resulta que de esa nada, que está irremediablemente latente en todo espacio, por vacío que esté, fluyen más cosas, como las llamadas partículas virtuales. Unas partículas que adquieren la cuantía de infinitas incluso en la porción de espacio más diminuta posible. Partículas que vienen de la nada y, tras una efímera existencia, a la nada vuelven. 
Luego está la incógnita de adonde va la materia que los agujeros se tragan... ¿A la nada también?
Solamente con pronunciar la palabra nada, ya la estamos convirtiendo en algo, y la rescatamos de la nada.
De la Matemática pueden extraerse otras conclusiones no menos enigmáticas como el multi-universo, los universos paralelos y, a no tardar mucho, hasta los fenómenos paranormales.
Pero ¿podemos fiarnos ya de la Matemática, cuando las "verdades" se sacan como consecuencia de probabilidades, que proceden de otras probabilidades?
¿Podemos fiarnos ya de una ciencia que, como la mecánica cuántica, dice que el ser y el no ser puede ser lo mismo?
Seguiremos hablando de estas cosas.